El iPad: una visión de conjunto

Había un meta-mensaje en la presentación que Apple ha realizado hoy, no sobre el iPad en concreto, sino más bien sobre Apple en su conjunto. El breve preámbulo de Jobs incluyó una pizca de insistencia en el hecho de que ahora Apple obtiene más de 50.000 millones de dólares de ingresos al año (la empresa también hizo hincapié en este dato de los 50.000 millones de dólares de ingresos durante su conferencia de prensa de hace dos días durante la que hicieron públicos sus resultados del primer trimestre de 2010). Jobs también dijo que si los MacBooks se consideran dispositivos “móviles”, entonces Apple obtiene más ingresos por las ventas de hardware móvil que cualquier otra empresa del mundo; los tres competidores con los que se comparó eran Sony, Samsung y Nokia. Ek adjetivo que empleó fue “mayor”.

Por último, está el hecho de que el iPad utiliza un nuevo procesador diseñado y fabricado por Apple: el Apple A4. Esto tiene una tremenda importancia. Pude disfrutar de unos magníficos 20 minutos utilizando los iPads de demostración que Apple tenía a disposición de los asisttentes al evento de hoy, y si tuviera que definir el aparto con una palabra, esa palabra sería “rápido”.

Es muy, muy, muy rápido. Físicamente parece un iPhone grande — un iPhone grande de los originales, ya puestos, con su trasera de aluminio (nunca me gustaron los iPhones 3G/S de plástico tanto como el original, en lo que se refiere a la sensación de sujetarlo en la mano). Esperaba que el tamaño de pantalla fuera el principal factor diferenciador con respecto al iPhone, pero creo que la diferencia de velocidad es un factor igual de importante. Las páginas web se muestran con tanta rapidez que cuesta creerlo. Tras haber usado el iPhone tantísimo a lo largo de dos años y medio, me he acostumbrado a que las páginas web tarden en mostrarse (comparándolo con el Mac). En el iPad parecen visualizarse casi al instante (el WiFi 802.11N también ayuda, claro).

El diseño del iPad es justo lo que os imagináis. Tiene un aspecto fantástico, da una magnífica impresión. Es muy agradable de coger. (La gente se ha quejado por el marco ancho que hay alrededor de la pantalla, pero si no estuviera ahí ¿dónde iba uno a poner los pulgares? No conviene que el pulgar que usas para sujetar el dispositivo tape parte de los contenidos en pantalla o que sea interpretado como un toque. Confiad en mí, es justo como debe ser). Al igual que en el iPhone, todo está en el software. Y el software es claramente maravilloso de muchas maneras. Se nota que es el resultado de pensar muy bien las cosas y trabajar a fondo.

Pero: todos aquellos con los que hablé en la sala de prensa expresaban su asombro por la velocidad mucho más que cualquier otra cosa. Nadie podía dejar de hablar del tema. Da la impresión de ser más rápido de lo que parece posible. (Y esto nos lleva a nuestro siguiente pensamiento: ¿Qué pasará si Apple ha dado con la forma de fabricar un procesador como el A4 que pueda usarse en un iPhone? Si consiguen hacerlo con el iPhone que presenten este año, cuidado).

Apple no habla demasiado sobre los detalles técnicos del iPhone. Nunca hablan sobre la velocidad del procesador o el nombre del chip que usan. No dicen cuánta memoria RAM tiene. Parte de su aspiración de conseguir que los ordenadores pasen de la cultura técnica a la cultura popular consiste en no tener que definir los ordenadores con características técnicas. Por tanto, todo lo que se dice sobre el A4 es muy revelador. Quieren que nos demos cuenta de esto.

El otro día mencioné la siguiente cita de hace un año del director de operaciones de Apple, Tim Cook, pero también es apropiada para esta situación. Cook explicó a BusinessWeek “Creemos en lo sencillo, no en lo complejo. Creemos que debemos ser los dueños y tener el control de las principales tecnologías que forman parte de los productos que fabricamos, y participamos únicamente en mercados a los que podemos aportar algo significativo”.

Ahora Apple es dueña y tiene el control de sus propios procesadores para dispositivos móviles. No hay muchas empresas en el mundo que puedan decir lo mismo. Y por lo que he visto hoy, Apple no sólo tiene y controla un procesador móvil cualquiera, tienen y controlan el que sin duda es el mejor procesador móvil de todo el mundo. Dejando a un lado el software (y ya es dejar cosas de lado), es muy posible que ninguna otra empresa sea capaz de fabricar actualmente un dispositivo que iguale el precio, el tamaño y el rendimiento del iPad. No se han involucrado en el negocio de los procesadores por diversión, lo hacen para dar caña al resto de empresas.

Son como Microsoft e Intel en uno solo en lo que se refiere a informática móvil. En el reportaje pregrabado que ha mostrado Apple, Bob Mansfield dijo del iPad que “nadie más podría hacerlo”. Sólo Apple.

Mi conclusión — con lo que nos han restregado que fabrican sus propios procesadores y sus ingresos anuales y su tamaño comparados con empresas como Sony, Samsung y Nokia — es que este es el modo en que Apple deja claro que han ocupado la cima como la más poderosa y mejor empresa dedicada a negocio de los unos y ceros.