37signals:
Nos subimos al carro de OpenID allá por 2007, cuando era visto como una forma prometedora de simplificar el mecanismo de iniciar sesión en sitios web. Lo que hemos descubierto durante los últimos tres años es que en realidad no lo simplificaba en absoluto para la inmensa mayoría de nuestros clientes. Más bien complicaba las cosas. Sobre todo cuando la gente tenía problemas con los proveedores OpenID, que solían fallar, y no podía iniciar iniciar sesión con su cuenta. OpenID ha sido una carga en términos de atención al cliente desde que fue introducido.
En sólo 20 días.
Creía que la razón de ser de la gama Nexus era que el software estuviera totalmente en manos de Google — y que los usuarios recibirían actualizaciones del sistema operativo en cuanto fueran publicadas. Android 2.3 salió hace un mes — pero sólo para el nuevo modelo, el Nexus S.
Fascinante reportaje de Robert Krulwich para NPR, con una fantástica animación obra de Benjamin Arthur (visto a Swissmiss).
Walter Murch escribe lo siguiente en una carta dirigia al crítico de cine Roger Ebert:
No obstante, el mayor defecto del 3D es el problema “convergencia/enfoque”. Otro par de problemas — oscuridad y “reducción de tamaño” — se pueden solucionar, al menos en teoría. Pero el problema más arraigado es que el público debe enfocar sus ojos en el plano de la pantalla — digamos que está a 25 metros de distancia. Esta distancia es constante. Pero sus ojos deben converger a una distancia de quizás 3 metros, después a 20 metros, después a 40 metros, etcétera, dependiendo en la ilusión que se muestre en pantalla. Así, las películas en 3D nos exigen enfocar a una distancia y hacer converger los ojos a otra. Y en 600 millones de años de evolución nunca se ha presentado este problema. Todos los seres vivientes con ojos siempre han enfocado y convergido los ojos en el mismo punto.
Creo que el 3D es entretenido en pequeñas dosis, como en las atracciones de Disney World, donde la película dura sólo unos cinco minutos. Pero nunca he disfrutado del 3D en una película. Avatar fue la que estuvo más cerca.
Bob Johnson escribe para AP:
Un bufete de Alabama asegura en una demanda que Taco Bell emplea publicidad falsa al referirse a su uso de “ternera picada condimentada” o “ternera condimentada” en sus productos. […]
La demanda asegura que la “ternera condimentada” de Taco Bell contiene otros ingredientes, entre ellos agua, copos de trigo y avena, lecitina de soja, maltodrextrina, agente anti-polvo y almidón de maíz modificado.
Ninguno de esos ingredientes es un condimento.
Una muestra del poder de la tipografía en las marcas.
“Znu” escribe en un comentario dejado en Slashdot:
Esto cumple dos funciones estratégicas para Google. En primer lugar, impulsa un códec controlado de facto por Google a expensas de un códec que es un estándar abierto legítimo controlado por un proceso directivo de múltiples propietarios gestionados por cuerpos internacionales de estándares con gran reputación. (“Código abierto” no es lo mismo que “estándar abierto”). Y en segundo lugar, frenará la transición a HTML5 y el abandono de Flash creando una mayor confusión sobre qué códec usar para el vídeo en HTML5, lo que beneficia a Google dañando a Apple (ya que Apple no quiere incluir soporte para Flash), pero también es un gran perjuicio para los usuarios.
No hacer el mal, como rezaba el lema de la empresa.
Robin Wauters:
Un estudio realizado de la red de publicidad móvil InMobi ha averiguado que el sistema operativo del iPhone domina en estos momentos el mercado europeo de publicidad móvil con una cuota de mercado del 31,9%, mientras que la cuota de Nokia ha caído al segundo lugar con el 19,7%.
El sistema operativo Android, mientras tanto, está abriéndose paso tras un arranque lento en el continente: la plataforma ha aumentado su cuota en 9,5 puntos entre julio y octubre de 2010, hasta un 12,9%.
Una gran diferencia entre Europa y EE. UU.: en toda Europa, el iPhone está disponible en distintos operadores (gracias, Álex Vega).
Google ha tenido la amabilidad de enviarme un Nexus S, con el servicio telefónico de T-Mobile incluido, para que lo use durante unas semanas para escribir un análisis. Lo llevo usando como mi teléfono principal desde que lo recibí el viernes. Me he abstenido de leer el análisis que Joshua Topolsky ha escrito para Engadget hasta hoy, para poder así formarme mi propia opinión sobre el terminal. Tengo la intención de escribir en profundidad sobre él más adelante, pero en resumen estoy de acuerdo casi totalmente con el análisis de Topolsky. Es un buen dispositivo, el mejor teléfono Android que he visto, y supone una mejora muy importante respecto al Nexus One del año pasado, tanto en términos de hardware como de software.
Pero algunas cosas me ponen de los nervios. Sí, el análisis de Topolsky es mayormente positivo, y voy a citar un pequeño fragmento que es negativo. Pero es un ejemplo perfecto del tipo de “muerte lenta y dolorosa” que supone la experiencia de usuario de Android. Topolsky escribe:
Bueno, seamos claros — Google aún tiene serios problemas con la selcción y edición de texto en los dispositivos Android. El primer problema que llama la atención es que no existe un método coherente para seleccionar texto con el dispositivo. Ninguno. Ninguno en absoluto. En el navegador, se deja pulsado el texto para que aparezcan los puntos de ancla para seleccionar texto, tras lo cual arrastras y pulsas el centro de la selección — pum, texto copiado. Sin embargo, en campos de edición de texto, para seleccionar una palabra debes dejar pulsada esa palabra, esperar que aparezca un menú contextual, y entonces seleccionar “seleccionar palabra” — un proceso que va totalmente contra la intuición. En la aplicación de mensajes se puede dejar pulsado para seleccionar solamente el mensaje entero, y ¿qué ocurre en Google Reader? Es totalmente imposible seleccionar texto. Lo que es peor, Gmail tiene un método distinto para seleccionar texto de un correo electrónico que estés leyendo, y resulta muchísimo más molesto que los demás. Hala, la selección de texto pasa de ser ligeramente molesto a ser directamente absurda. ¿Quieres copiar texto de un correo electrónico? Este es el procedimiento: pulsa la tecla menú, pulsa “más”, pulsa “seleccionar texto”, y finalmente arrastra los puntos de ancla. Resulta curioso que aparezca un pequeño cursor al comenzar a seleccionar texto — ¿una reminiscencia de Linux? Tener tantísimas opciones y discrepancias en algo tan sencillo como copiar y pegar debería hacer que Google se avergonzase. Sin embargo, el usuario es quien más lo sufre.
Y me acuerdo del iPhone, en el que no hubo selección de texto y un mecanismo para copiar y pegar hasta la versión 3.0, dos años después de su aparición. Cuesta hacer bien este tipo de cosas.