Aaron Swartz:
Si Adobe consigue que la definición de la Web incluya el concepto de Flash, entonces se habrán hecho con el control de la Web — sólo se puede decir que algo tiene soporte para la Web (como los problemas que los anuncios de televisión de Apple tuvieron en el Reino Unido por afirmarlo) si uno sigue las normas de Adobe. No sorprende pues que los cofundadores de Adobe no quieran dejar escapar algo así.
Dick Craddock:
Hoy estamos entusiasmados por enseñaros cómo será el nuevo Windows Live Hotmail, que representará la nueva generación del correo electrónico personal.
¿Por qué “Windows Live Hotmail”? ¿Por qué no dejarlo en “Hotmail”? Compárese con mi artículo anterior sobre si los ejecutivos de Microsoft creen que su negocio es el software o Windows.
Matt Drance escribe lo siguiente en el primer artículo de su nuevo weblog:
Una pregunta mucho más interesante es la siguiente: ¿por qué sigue Apple promocionando HTML5? ¿Acaso no da los mismos problemas un estándar abierto con un proceso de toma de decisiones terriblemente lento? ¿No le arrebatarán a Apple? el control las aplicaciones web?
La idea es que Adobe podría demostrar que Apple se equivoca, lanzando una versión de Flash Player para los iPhones con jailbreak que no tenga ninguno de los problemas detallados por Steve Jobs. Un interesante caso hipotético, pero no creo que técnicamente sea realista.
Magnífico artículo de Ken Auletta en el New Yorker de hace unas pocas semanas acerca de la situación de la industria editorial. Auletta cuenta el salto a los libros electrónicos principalmente desde el punto de vista de las editoriales, lo que resulta revelador:
Tim O’Reilly, fundador y presidente de O’Reilly Media, que publica alrededor de doscientos libros en formato electrónico al año, cree que el viejo modelo de las editoriales tiene un fallo en su planteamiento. “Creen que sus clientes son las librerías”, explica. “Las editoriales nunca han creado una infraestructura que les permita responder a los clientes”. Sin librerías, las editoriales tardarían años en aprender a venderles libros directamente a los consumidores. No invierten en investigación de mercado, tienen poca información sobre sus clientes, y no tienen experiencia en la venta directa. Con la posible excepción de las ediciones de bolsillo de Harlequin Romance y Penguin, los lectores carecen de una asociación concreta con cualquier editorial; en los libros, el nombre del autor hace las veces de marca.
El hecho de que las editoriales vean a las librerías — en lugar de los lectores — como sus clientes explica gran parte de la situación que aqueja a la industria. Y el hecho de que Tim O’Reilly siempre haya considerado al lector como su cliente explica por qué a O’Reilly Media, que en su momento estuvo tan centrada en la publicación impresa tradicional como cualquier otra editorial, le van mejor las cosas que a la mayoría de las editoriales.
Otra reflexión de interés, esta vez de Russ Grandinetti, de Amazon:
En opinión de Grandinetti, los editores de libros — como ocurre con los ejecutivos de otros medios — cometen el mismo error que las empresas del ferrocarril cometieron hace más de un siglo: pensar que su negocio eran los trenes y no el transporte.
(Pensemos en este comentario aplicado a los altos ejecutivos de Microsoft: ¿qué pensarán, que su negocio es el software, o que su negocio es Windows?).
La no existencia de un entorno de desarrollo de alto nivel como este supone una oportunidad para las plataformas que compiten entre sí. Y teniendo en cuenta la falta de un interfaz de ventanas, iPhone OS parece una plataforma mucho mejor que el propio Mac para un software del estilo de HyperCard.
El precio de partido sigue siendo 979 euros. La principal mejora es la duración de la batería: pasan de 7 a 10 horas.
¿Cuáles de los sitios incluidos en el catálogo móvil de Adobe — los sitios web que promocionan a los usuarios del Nexus One con motivo de la inminente aparición de Flash Player 10.1 para Android — tienen contenidos alternativos en HTML5 o aplicaciones para el iPhone/iPad en el App Store?
A diferencia de la aplicación Kindle para el iPhone, esta tiene la tienda incluida en lugar de mandarte al navegador web cuando quieres comprar un libro (esta limitación de la versión para el iPhone, diría yo, es un subproducto de las normas del App Store).
Actualización: Kindle para Android no está aún disponible; estará disponible “próximamente”.
Más sencillo que el antiguo interfaz.