Es rápido.
No me sorprende.
Nota del Traductor: la estadística a la que hace referencia indica que el 57% de los miembros de este colectivo tienen una opinión positiva del ex presidente George W. Bush.
Un artículo magnífico de Stanislav Datskovskiy, de lectura obligada:
Afirmo que en este momento Apple no tiene uno sino dos monopolios:
I) Un monopolio casi total en ordenadores (y ordenadores de bolsillo) diseñados con buen guston.
II) Un monopolio total en ordenadores personales libres de Microsoft y libres de problemas.
Está claro que el Sr. Jobs está empezando a comportarse como ese otro monopolista encarcelado conocido y apreciado por todos. Aunque, a diferencia de éste, Jobs no emprendió negocios dudosos para crear sus monopolios. Se los entregó en bandeja de plata el resto del mercado, que insiste en intentar hacerle tragar a la gente verdaderas mierdas y imitaciones baratas de la estética de Apple.
Craig Hockenberry escribía lo siguiente en Julio de 2009:
Necesitamos mejores normas que definan el tipo de aplicaciones permitidas en el App Store: el texto de la sección 3.3 del acuerdo de licencia es demasiado impreciso.
Es bastante posible que el equipo legal de Apple prefiera manejar casos poco habituales según surjan. Pero un sistema así no podrá crecer y su coste superará rápidamente los beneficios. ¿Cuántos abogados harán falta cuando haya un millón de aplicaciones en el App Store? […]
Como desarrolladores para el iPhone, tenemos una empresa que toma estas decisiones: Apple. La falta de transparencia en su proceso de toma de decisiones hace que nos resulte imposible saber qué es aceptable y qué no lo es. Por lo que sabemos, la normas podrían estar siendo inventadas (y cambiadas) sobre la marcha.
Este año parece haber menos rechazos inexplicables por parte del App Store que el anterior, pero el principal problema sigue siendo la incertidumbre. Pensad en la aplicación de Mark Fiore con caricaturas políticas que ha sido noticia esta semana. Si Apple tiene la norma de no permitir sátira política en el App Store, sería algo lamentable. Si no es la norma de Apple, y un revisor del App Store rechazó la aplicación de Fiore de forma indebida, es lamentable. De las dos formas, algo lamentable está pasando. Pero peor que cualquier cosa que tenga que ver con este caso concreto es la situación general: no lo sabemos.
Puede que Apple piense que tiene algo que ganar al no publicar sus verdaderas normas, porque la situación actual les deja una enorme capacidad de decidir caso por caso. Pero, como ya he dicho antes, lo que Apple pierde son aplicaciones para iPhone OS que nunca llegan a hacerse por parte de programadores que no están dispuestos a jugársela. Recordad: cuanto más esfuerzo se dedique a implementar una aplicación para el App Store, mayor será el riesgo de que ese esfuerzo caiga en saco roto si resulta que incumple una de las normas que Apple no ha hecho públicas y que hasta le fecha son desconocidas. Cuanto más trabajo requiera una aplicación, mayor será la posibilidad de que no llegue a crearse si sus expectativas de llegar a publicarse son inciertas — y las mejores ideas suelen ser las que requieren más trabajo.
Pensad en esto: no hay nada en el Acuerdo de Licencia de Desarrolladores del iPhone que mencione las palabras “personajes públicos” o “ridiculizar”, pero la primera nota de rechazo enviada a Fiore le informaba de que la aplicación había sido rechazada porque “posee contenidos que ridiculizan a personajes públicos”.
Hay dos vertientes muy distintas de opinión sobre el App Store1. Una de ellas sostiene que no debería haber reglas basadas en el contenido. Creo que Wil Shipley es quien mejor ha expresado esta forma de pensar:
Llamadme defensor del libre mercado, pero creo que Apple debe tener unas normas bien concretas sobre la aprobación de aplicaciones en el App Store, y debería ser la siguiente:
- Publicar todo el software enviado a Apple, siempre que ese software no sea ilegal o perjudicial para los usuarios, y que no incumpla los acuerdos de Apple con las operadoras de telefonía móvil.
- Punto final.
La otra vertiente afirma que está bien que el App Store tenga normas precisas — gestionar el App Store más como las plataformas de consolas de videojuegos que como un ordenador — pero que esas normas deben ser públicas y sin ambigüedades. Cuando aparezcan zonas grises imprevistas, Apple debería tomar una decisión y después dejar las normas claras. Cuando Apple cambie de opinión, debería volver a cambiar las normas en consecuencia.
Por si no había quedado claro, me podéis considerar como defensor de esta segunda vertiente. Mi postura al respecto es tan pragmática como filosófica, en tanto que la primera vertiente de pensamiento jamás se va a salir con la suya. Puede que sus defensores tengan razón — hay que decir que Shipley no está planteando sólo que Apple debería hacer esto porque sea moralmente correcto, sino porque sería bueno económicamente para Apple y a largo plazo para el mercado — pero Apple tendrá que espabilarse si quiere un App Store con un control férreo.
Creo que entiendo lo que Apple intenta hacer con el App Store, y el potencial para la empresa es enorme. Están dando forma a un nuevo territorio entre las consolas de videojuegos (un control férreo de los contenidos y de la experiencia) y los ordenadores (gran cantidad de programas, abiertos a cualquier programador). Pensad en el iPhone y el iPad como consolas de aplicaciones (pensad también en la posibilidad de que aparezca un Apple TV totalmente nuevo basado en iPhone OS. ¡Aplicaciones para la tele! Usando iPhones e iPads como controladores).
Hay un punto ideal en el que Apple consigue maximizar su control y su posición frente a los desarrolladores — no uno de los dos aspectos, sino ambos. El control extremo resulta, por sí solo, ofensivo a muchos “desarrolladores”, en general. Pero es la ambigüedad de las normas del App Store lo que está perjudicando la posición de Apple entre el colectivo de desarrolladores del que se debería preocupar Apple — los desarrolladores interesados en crear aplicaciones para una plataforma de gran calidad y muy controlada.
Hacer que las normas sigan siendo secretas puede que le facilite las cosas a Apple, pero está debilitando la plataforma. La claridad es una señal de fortaleza. Si los directivos de Apple quieren un control férreo, deberían aceptar la cantidad de trabajo duro que conllevaría gestionarla de forma transparente.
Electronista escribe sobre la charla que ha dado hoy el co-presidente de RIM Mike Lazaridis:
El director de la empresa también restó importancia a los teléfonos con pantalla táctil. Aunque es importante darles a los clientes lo que quieren, los teléfonos que únicamente tienen una pantalla táctil, como en iPhone, no son demasiado populares, según planteó Lazaridis. Aseguró que la mayoría de la gente que compra teléfonos con pantalla táctil acaba volviendo a un teléfono con un teclado QWERTY físico, como los que han hecho a RIM “famosa”.
Jennifer Valentino-DeVries escribe para el blog Digits del Wall Street Journal:
El dibujante que ha ganado esta semana el Premio Pulitzer a la caricatura editorial afirma que Apple le ha pedido que vuelva a enviar una aplicación para el iPhone que fue rechazada en su momento porque “ridiculiza a personajes públicos”. […]
Un representante de Apple llamó el jueves al dibujante y sugirió que volviera a enviar la aplicación, según explicó el Sr. Fiore durante una entrevista. “Me siento un poco culpable”, dijo. “Recibo un trato preferente porque gané el Pulitzer”.
No es el Pulitzer lo que hizo que Apple lo llamara, sino la publicidad generada por el rechazo de su aplicación. (Por supuesto, esta publicidad ha sido alimentada en gran medida por haber ganado el Pulitzer).
Este tipo de aplicación nunca debería haber sido rechazada — ni siquiera debió considerarse dudosa. Volver a enivar la aplicación y rezar por que otro revisor se encargue del caso a veces funciona en este tipo de casos, pero llegados a este punto no hay forma de saber si Fiore ha conseguido esta nueva oportunidad únicamente por la mala prensa sobre Apple. Es posible que realmente sea una práctica de Apple rechazar cualquier aplicación que tenga que ver con la sátira política. También es posible lo contrario. Ese es el problema principal — que no se sabe.
Pues el nuevo rey de Android es el HTC Droid Incredible — un terminal de la categoría del Nexus One con el interfaz exclusivo de HTC “Sense”, que estará disponible con Verizon el 29 de Abril.
Hoy se me ha pasado por la cabeza qu esto demuestra lo mal que está resultando para Motorola todo esto de Android/Droid. El único teléfono relevante que tiene Motorola es el Droid. Pero Verizon es propietaria de la marca “Droid”, y después de unos pocos meses, el nuevo teléfono de bandera de Verizon en la línea del Droid lo fabrica HTC, no Motorola.
No sé si Motorola se lo puede permitir, pero deberían hacer lo que esté en sus manos para hacerse con Palm.
The New York Times:
Goldman Sachs, que salío relativamente ileso de la crisis financiera, ha sido acusado de fraude en la gestión de bonos en una demanda civil presentada el viernes por la Securities and Exchange Commission (comisión del mercado de valores), que asegura que el banco creó y vendió una inversión hipotecaria que había sido diseñada en secreto para hundirse.
Las acciones de Goldman Sachs han bajado un 14 por ciento. Lo tienen merecido, no hay peor hatajo de cabrones que esta gente (repetiré lo que ha dicho Tim Bray: “Qué pena que sea una demanda civil, en lugar de penal”).
David Helgason escribe lo siguiente en el blog de Unity:
Unity supo de estos cambios en el mismo momento que todos vosotros, el pasado jueves; ahora mismo sigue habiendo una gran incertidumbre respecto a si estos cambios son definitivos y sobre lo que debemos hacer para cumplir el nuevo acuerdo.
Nos reuniremos con Apple la próxima semana para comentar el asunto, y además nuestros ingenieros han estado comentando posibles soluciones técnicas.
Todavía se está aceptando la publicación de juegos creados con Unity; visto lo visto, parece que Unity será aprobado.
Laura McGann:
Esta semana, el dibujante Mark Fiore entró en la historia de Internet y del periodismo al ser el primer periodista que trabaja exclusivamente en Internet que ha ganado un Premio Pulitzer. Fiore ganó el premio a la caricatura editorial por las animaciones que creó para SFGate, la web del San Francisco Chronicle. […]
Pero hay un problema. En Diciembre, Apple rechazó la publicación de NewsToons, su aplicación para el iPhone, porque, según Apple lo expresó, su sátira “ridiculiza a personajes públicos”, una violación del Acuerdo de Licencia de Desarrolladores del iPhone, que prohibe cualquier aplicación cuyo contenido “a juicio de Apple pueda resultar inapropiado, por ejemplo materiales que puedan considerarse obscenos, pornográficos o difamatorios”.
Es algo simple y llanamente ridículo, y recuerda a la penosa situación del año pasado que vio cómo el diccionario Ninjawords tuvo que eliminar palabras malsonantes.
Fiore no ha vuelto a enviar su aplicación, comentando que había oído experiencias de otros dibujantes y no estaba en situación de enzarzarse en un enfrentamiento con Apple. A pesar de esto, tiene el presentimiento de que Apple acabará por cambiar de opinión, como ha hehoc ya con otras aplicaciones de ilustradores. “Parecen ser mucho más innovadores e inteligentes que lo que demuestra esta situación”, me contó.
Creo que debería haber cuelto a enviarla de inmediato, y cruzar los dedos por que su aplicación fuera analizada por otro revisor. Pero desde luego debería volver a enviarla ya, dada la cantidad de atención generada por esta denegación. Soy consciente de que se trata de una aplicación, no un libro electrónico, pero Apple no puede gestionar de forma creíble una tienda de libros y mantener una norma que prohibe la sátira política.
Update: Ruben Bolling (author of the wonderful Tom the Dancing Bug) reports on Twitter that Apple has asked Fiore to re-submit his app.