Brent Simmons:
No se trata de ser un programador obsesivo de bajo nivel ni ninguna gilipollez por el estilo.
Buena continuación, además.
Mis agradecimientos a The Little App Factory por patrocinar el feed RSS de DF esta semana para promocionar Rivet. Rivet te permite reproducir mediante streaming tus películas, fotos y música desde tu Mac a tu Xbox 360 o PS3. Va integrada con iTunes e iPhoto (y Aperture); los cambios y nuevos elementos en tu Mac son visibles de forma instantánea en la consola.
Sólo durante esta semana, los lectores de DF pueden ahorrarse un 25 por ciento con el cupón “DARINGFIRE2010”.
Me encanta la saga sobre el futuro de Flash porque es una maravillosa mezcla de política y tecnología. Es compleja y variada, pero no demasiado compleja como para no poder entender lo básico. Se me pasó por la cabeza esta semana, después de leer y escribir bastante sobre los problemas de rendimiento de Flash Player, que el enfoque del rendimiento es una distracción de los problemas fundamentales.
Ya enlacé a este artículo de Jeffrey Zeldman hace tres semanas, pero merece la pena revisirtarlo. Su primer párrafo da en el clavo:
La ausencia de Flash en el iPad (y antes de él en el iPhone) supone un triunfo para el diseño accessible y basado en estándares. No porque Flash sea malo, sino porque la creciente popularidad de los dispositivos que carecen de soporte para Flash va a obligar a ciertos desarrolladores web recalcitrantes a crear en primer lugar la capa semántica HTML. Capas adicionales de interfaz de usuario Flash pueden añadirse después de forma opcional, al igual que con el desarrollo correcto, accesible y basado en estándares, las mejoras al interfaz con JavaScript se añaden únicamente después de que se comprueba que una web funciona sin ellas.
Básicamente, si uno cree que la gente que usa dispositivos con iPhone OS suponen un segmento importante del público objetivo, ya no se puede crear una web que requiera Flash (y si uno no cree que la gente que usa dispositivos con iPhone OS suponen un segmento importante del público objetivo, posiblemente se esté en un error).
Los problemas de rendimiento de Flash en Mac OS X y dispositivos móviles son muy reales (tened en cuenta que a día de hoy no hay ninguna versión completa de Flash Player disponible para ninguna de las principales plataformas móviles). Y creo que estos problemas de rendimiento son un factor en la decisión que tomó Apple de no incluirlo en iPhone OS. Pero creo que el auténtico problema va más allá del rendimiento. Apple ve la web como una plataforma basada en estándares abiertos. Flash no forma parte de ello.
Así que, de momento, los problemas de rendimiento de Flash le dan a Apple una buena explicación sin tintes políticos para justificar que Flash Player no venga incluido en iPhone OS. Le permite a Apple decir que no pueden en lugar de decir que no quieren.
Sí, soy escéptico sobre el rendimiento que tendrá Flash Player en dispositivos Android y WebOS. Espero equivocarme, no obstante. Si Adobe es capaz de sacarle un rendimiento aceptable a Flash Player 10.1 en estos dispositivos con procesadores ARM (relativamente) poco potentes, entonces es muy posible que Flash Player 10.1 para Mac OS X vaya a tener también grandes mejoras (de igual modo, las limitaciones impuestas en iPhone OS han resultado geniales para Mac OS X — las mejoras de rendimiento a componentes como WebKit (y especialmente JavaScriptCore) realziadas para que MobileSafari funcione lo más rápidamente posible en iPhones poco potentes ha supuesto unas fabulosas mejores de rendimiento a WebKit en los Macs).
Estos es lo que quería decir cuando mencionaba que el rendimiento de Flash Player es una distracción de la historia subyacente: Aunque Adobe resuelva los problemas de rendimiento de Flash, sigo dudando que Apple quiera incluirlo en iPhone OS.
Todo se reduce al control. He escrito en varias ocasiones que creo que Apple controla todo el código fuente de iPhone OS (nadie lo ha desmentido). No existe ningún fallo que Apple no pueda intentar arreglar por su cuenta. Ningún problema de rendimiento que no puedan intentar remedar. No deben esperar a nadie. Lo mismo no resulta cierto con Mac OS X, donde un componente como Flash Player está bajo en control de Adobe.
Sé que existen varias personas que creen que Apple está en contra de Flash y les preocupa que algún día Apple pueda ponerse en contra de la propia web. Algo en lo que pueden estar de acuerdo todos los que estén atentos es que Apple valora muchísimo el control. Es algo indiscutible, ya se considere una virtud o un defecto. Así que creo que los que se preocupan creen que la web está fuera del control de cualquier persona y deducen que Apple la ve como una amenaza.
Mi opinión es que lo que a Apple quiere controlar es la implementación. Es por eso por lo que empezaron con el proyecto WebKit. Por eso los empleados de Apple del equipo de WebKit son líderes e importantes miembros que impulsan los estándares HTML5. Lo que le importa a Apple, al nivel de sus ejecutivos, es vender dispositivos. Puede incluso ocurrir que a Steve Jobs no le importe una mierda la web po sí misma. Para Apple es una buena estrategia empresarial controlar uno de los mejores motores de renderizado web. Si Apple controla su propia implementación, entonces da igual lo popular que llegue la web a ser como plataforma, porque Apple seguirá prosperando mientras que su implementación sea superior (huelga decir que Apple tiene bastante confianza en este sentido).
Lo que resulta extraño de una plataforma totalmente abierta basada en estándares abiertos es que, a pesar de que ningún proveedor individual, por ejemplo Apple, puede controlar en contenido o los estándares, puede controlar su implementación (y puede influir sobre el contenido y los estándares). Les basta con eso.
Lo mismo ocurre con el interés que tiene Google en la web abierta y en HTML5. Es razonable ser cínico y creer que a Google sólo le preocupa ganar dinero, no la web abierta por amor al arte. Mientras la web sea abierta, el éxito de Google está bajo su propio control. Y de igual modo, Apple confía en su capacidad de producir dispositivos con la mejor experiencia de navegación posible, Google tiene confianza en su capacidad de producir los mejores resultados de búsqueda y anuncios relevantes posibles. Para abreviar, Google y Apple han dado con formas distintas de apostar a favor de la web, en lugar de contra la web.
El mejor argumento contrario es quizás que, dado el deseo de Apple de tener el control, siempre van a preferir sus propias plataformas privativas — aplicaciones nativas para el iPhone y para Mac — antes que la web, y al final llegarán a considerar la web como una amenaza. Sin embargo, no creo que Apple lo vea de igual modo. Siempre va a haber una plataforma que será el mínimo común denominador. Eso significaba Windows. Ahora es la web. Apple no crea plataformas que sirvan como mínimo común denominador. Antes, cuando Windows hacía las veces de mcd (mínimo común denominador), Apple lo tenía difícil porque se veían excluidos de esa plataforma: su plataforma chocaba con ello. Ahora, con la web como el mcd, Apple se sale con la suya en ambos casos: sus plataformas coexisten de forma elegante con la web. Apple no es una empresa orientada a la web, pero la web podría ser lo mejor que jamás les ha ocurrido.
Desde el punto de vista de Apple, en lo referente a plataformas de software, la suya es la mejor (Cocoa/Cocoa Touch), porque tienen un control absoluto. La de todo el mundo es buena (la web), porque Apple tiene el control de su propia implementación y puede ejercer influencia sobre la dirección que los estándares tomarán en el futuro. Lo que Apple no quiere es una plataforma privativa de otro, sobre la que no tienen ningún control. Eso es Flash.
Lo he dicho antes y lo diré de nuevo. Sólo hay una forma de que Flash Player llegue a iPhone OS:
El número 1 ocurrirá. En cuanto al número 2, me considero escéptico, pero Adobe tiene ingenieros muy hábiles y están entre la espada y la pared. El número 3, no obstante, exigiría un gran cambio de la situación.
Un estudio animado creado por Steven Heller.
Fantástica entrevista con Jim Reekes, creador del sonido de inicio del Mac. Comienza en holandés, pero la entrevista está en inglés. (Visto a Keith Lang).
Actualización: la entrevista completa de una hora con Reekes para One More Thing ya está en YouTube.
Estuve allí la semana posterior a la Macworld Expo. Crystals (el centro comercial de última tecnología) es un desastre por dentro; parece un laberinto. Aria está bien; su casino tiene una interesante decoración moderna. Vdara parecía una torre vacía de mil millones de dólares. CityCenter en su conjunto me parece una idea fundamentalmente mala — un gigantesco complejo en Las Vegas que no pega para nada con Las Vegas.
Lamster asistió a la inauguración y comentaba lo siguiente para los críticos arquitectónicos:
Lo absurdo del gesto urbanístico del CityCenter de separar sus edificios ahora queda claro. El equipo de relaciones públicas ha decidido que los periodistas sean transportados en todo-terrenos desde el Aria hasta el Mandarin Oriental para un cóctel. Los edificios están a unos 50 metros el uno del otro.
Jeff LaMarche on the Nexus One:
Para empeorarlo todo, los sensores del Nexus One que hay en los cuatro botones hardware no están totalmente alineados con la serigrafía de los iconos. Tienes que tocar bastante encima del botón para que funcione. Me resultaba muy frustrante hasta que alguien (de Google, sin embargo) me informó sobre la alineación incorrecta. Hasta ese momento siempre tenía que tocar los botones tres o cuatro veces para que respondieran.
Pero hay algo aún peor, el botón de inicio del Nexus One está situado justo debajo de la maldita barra de espacio en el teclado en modo vertical. Añádele una pantalla táctil que no es del todo precisa, y tendrás un desastre de interfaz. No podría deciros el número de veces que estaba tecleando y he acabado saliendo de mi aplicación por haber pulsado accidentalmente el botón de inicio. Salir de una aplicación con una frase a medio escribir no es para nada una buena experiencia de usuario.
Tiene muchas otras observaciones con las que estoy de acuerdo, pero sin duda la anterior es la mayor pifia del Nexus One. Es simplemente absurdo.
Me tenía en su mano hasta la triple exclamación del final.
Teléfono Rojo, Volamos Hacia Moscú ha salido en Blu-ray y es fantástica.
Con toda esta historia de que Apple ha retirado y prohibido del orden de 5.000 “aplicaciones sexis” del App Store, creo que he adivinado por qué lo han hecho, incluida la razón de que concedan excepciones a marcas conocidas como Sports Illustrated, Playboy y Victoria’s Secret. Se trata de imagen de marca. Permitidme que deje claro desde el principio que no estoy de acuerdo con que hagan esto ni me gusta cómo lo están llevando a cabo. Únicamente intento verle el sentido.
Sin embargo, es más fácil repasar sobre qué no trata esto.
He visto gran cantidad de especulaciones que afirman que las excepciones mencionadas se han concedido por razones monetarias. Esto es, que Apple quería prohibir las aplicaciones sexis pero perdonó a aquellas publicadas por grandes marcas porque no quieren perder su 30 por ciento del dinero que generan estas aplicaciones. Pero esta tesis no se sostiene — muchas de las aplicaciones que han sido prohibidas estaban entre las más vendidas, ya sean de marcas conocidas o no. Si se tratara de dinero, Apple las habría dejado todas en la tienda.
Henry Blodget especula que las excepciones concedidas a las marcas conocidas vienen motivadas por el deseo de llegar a acuerdos para la publicación de aplicaciones para el iPad por parte de estas compañías. Pero tal cosa no es sino una variación del argumento “es por dinero”. De nuevo, si el interés de Apple hubiera sido el dinero, no prohibirían ninguna de estas aplicaciones. Apple no va a echar en falta aplicaciones y contenidos para el iPad. En todo caso, sospecho que el problema con las aplicaciones para el iPad será el mismo que con las del iPhone — exceso de ellas, no falta. [1. El punto de vista cínico sobre estas excepciones, si no os tragáis mi argumento de la imagen de marca, es que Apple podría haber decidido no meterse con estas empresas, que cuentan con enormes y hábiles departamentos legales. ]
Otra teoría relacionada con el iPad — sugerida por varios lectores de DF a través del correo electrónico — es que el motivo es el mercado educativo. La idea es que Apple quiere vender iPads a centros educativos y por tanto quiere que cualquier cosa que sea remotamente cuestionable desaparezca del App Store. Pero los iPdas vendidos a instituciones serán dispositivos gestionados, al igual que ocurre hoy con los iPhones “de empresa”. Los estudiantes que usen un iPad propiedad de su centro educativo no podrán instalar aplicaciones del App Store, así que en realidad no importa qué aplicaciones estén a la venta.
Por último, si pensamos en ello, es evidente que no se trata de desterrar por completo la pornografía total o parcial del iPhone. MG Siegler escribe:
Apple se está tomando todas estas molestias para eliminar estas aplicaciones, y generando más trabajo a la hora de buscar las próximas aplicaciones sexis que rechazar, cuando incluido en cada iPhone y iPod hay no uno, sino dos enormes puntos de acceso a materiales explícitos — y los dos son aplicaciones creadas por la propia Apple. La primera de ellas la he mencionado más arriba: iTunes. No faltan películas ni programas de televisión con desnudos y contenidos sexuales (junto a violencia y todo tipo de cosas) disponibles en iTunes para comprarlos directamente en el dispositivo. Lo mismo es cierto para la música explícita.
Pero la segunda aplicación es aún peor : Safari. Cada iPhone y iPod Touch tiene un navegador web que es más que capaz de acceder a cualquier sitio existente en la web con unas cuantas pulsaciones. Esto incluye sitios web con pornografía dura, o cualquier otra cosa que un adolescente pueda imaginar. Apple se está tomando todas estas molestias para bloquear las aplicaciones sexis (que, por cierto, nunca han contenido desnudos, sino imágenes sexis), cuando ofrecen su propia aplicación que facilita mucho más encontrar contenidos mucho más siniestros.
Siegler tiene razón en que MobileSafari está totalmente abierto a cualquier cosa publicada en la web. Pero ha sacado la conclusión equivocada. Apple no está intentando eliminar este tipo de contenidos del iPhone de manera fútil. Lo están quitando del App Store. Pensad en una analogía real a las tiendas Apple Store. Hay todo tipo de software (y hardware) que se puede comprar el instalar en Macs que Apple jamás vendería en sus tiendas.
La representación más pura de la marca Apple es la propia y notablemente reducida (para una empresa de su tamaño) gama de productos. Las Apple Stores (y la tienda de Apple en la web) son una representación ligeramente ampliada de su marca — venden muchos productos de terceros, pero los selecciona cuidadosamente Apple.
El App Store está más abierto. La amplia mayoría de los más de 150.000 títulos disponibles no estarían ahí si Apple gestionara el App Store igual que hacen con sus tiendas de venta al público. Es bueno que está más abierto. Casi no tiene más remedio que ser así (resulta bastante difícil dar con gente que se queje de que Apple permite la publicación de demasiados títulos en el App Store).
Pero aún así, Apple ve el App Store como una extensión de la marca Apple. Por eso es por lo que contenidos totalmente pornográficos nunca se han permitido y nunca se permitirán. Uno puede entrar en una tienda de Barnes and Noble y comprar un ejemplar de Maxim, pero no encontrarás un Hustler. No porque Hustler no se vaya a vender, sino porque vender pornografía va en contra de la marca Barnes and Noble.
Creo que lo que causaba incomodidad a Apple no eran las propias aplicaciones sexis, sino la cutrez que las aplicaciones sexis (y su gran presencia en las listas de las aplicaciones más vendidas) representaban en el aspecto y el ambiente general del App Store. Una cosa de la que no me di cuenta antes de la decisión de Apple era el grado en que estas aplicaciones se estaban colando en varias categorías no relacionadas con el entretenimiento. Por ejemplo, casi las mitad de las aplicaciones “nuevas” en la categoría “productividad” mostraban fotos de mujeres en bikini con grandes pechos.
El App Store nunca va a ser como las tiendas físicas de Apple, y Apple lo sabe. Las tiendas físicas de Apple, en lo referente a la imagen de marca, transmiten una imagen más o menos entre la de Gap y la de Banana Republic — amigable y de alta calidad. El App Store es más como Old Navy, o quizá incluso como Target. Pero estas aplicaciones sexis estaban convirtiendo al App Store en algo más cutre, rozando el mal gusto.
Lo que los usuarios de iPhone deciden ver con MobileSafari no se ve reflejado en Apple. Pero lo que aparece ene l App Store sí se refleja en Apple. Lo que uno ve al repasar el App Store se convierte en lo que es el App Store.
Así que lo que veo como hipocresía en la decisión de Apple sobre el tema no tiene que ver con el hecho de que se puede acceder a los mismos contenidos a través de MobileSafari, sino más bien sobre las excepciones hechas con Sports Illustrated, etc. Puedo entender el porqué: Sports Illustrated, Victoria’s Secret y Playboy no son sólo grandes marcas, sino marcas de calidad. Pero ¿quién tiene el derecho a decir que una nueva marca no puede ser igual de buena? Las mejores aplicaciones en todo tipo de categorías del App Store suelen ser de empresas nuevas que forjan nuevas marcas. Que la categoría “tías buenas en bikini” sea ocupada únicamente por grandes marcas establecidas como Sports Illustrated/Victoria’s Secret/Playboy es igual de injusto que, por ejemplo, que la categoría de retoque fotográfico solamente esté ocupada por Adobe y Corel, o que sólo se permita la publicación de juegos a empresas como EA.
Si Apple va a permitir cualquier aplicación de este tipo, debería permitirlas todas. Deberían ser evaluadas según su contenidos, no en función de la marca que las publica. Si Apple no quiere que estas aplicaciones aparezcan en las listas de las más vendidas en varias categorías del Appl Store, deberían asignarlas todas a una misma categoría (tareas difícil: dar con un nombre para esta nueva categoría).
Lo otro que me molesta, y que debería molestar a Apple, lo obviamente caprichoso de la retirada de estas aplicaciones. Estas aplicaciones se han permitido durante un año y medio. Algunos desarrolladores estaban ganándose la vida con ellas. Y de repente, bum, habían desaparecido. El motivo por el que a Apple debería preocuparle esto es que así ponen nerviosos a todos los desarrolladores — incluso aquellos cuyas aplicaciones e ideas para futuras aplicaciones no tienen nada que ver con chicas en bikini. Lo que los desarrolladores ven aquí no es a Apple gestionando su propia marca. Lo que los desarrolladores ven es que el App Store es un cimiento muy débil sobre el que asentar un negocio. Un día estás prosperando, y al siguiente tu aplicación ha desaparecido. Hay aplicaciones alucinantes para iPhone OS que no se están creando porque los desarrolladores no se fían de que Apple no les vaya a poner la zancadilla.
Apple ve el App Store como un aspecto de su marca. Los desarrolladores ven el App Store como la totalidad de la plataforma Cocoa Touch. Es un imporatante conflicto. Los desarrolladores, si se les rechaza en el App Store, pueden proporcionar el contenido que les plazca a través de MobileSafari — pero no se pueden reutilizar aplicaciones compiladas con Cocoa Touch de esa forma. El trabajo invertido en una aplicación nativa sólo puede ser amortizado a través del App Store.
Hace falta iniciativa para arriesgarse a lanzarse al mercado. Es sano escepticismo preocuparse por que a uno lo saquen del mercado tras haber realizado una fuerte inversión para crear un producto.