Un artículo muy inspirado sobre Flash del ejecutivo de Adobe John Nack. Nack trabaja para Adobe, pero en Photoshop, no Flash. El artículo entero merece la pena porque creo que de veras intenta ser imparcial sobre el tema. Eso sí, este fragmento demuestra una ligera predisposición a favor de Adobe:
Y hoy, más de 15 años después de la aparición de Netscape, Flash sigue siendo el único modo de, por ejemplo, mostrar un gráfico vectorial en cualquier navegador (i.e., such that you can count on every viewer seeing it). Es triste — sobre todo teniendo en cuenta que Adobe desperdició una barbaridad de tiempo y dinero para intentar que el formato abierto SVG fuera adoptado como estándar.
La situación real es que hoy, dos años y medio tras la aparición del iPhone, los desarrolladores web ya no pueden estar seguros de que cualquier visitante pueda visualizar Flash. El porcentaje de navegadores con Flash instalado está disminuyendo, no subiendo. Apuesto a que esta tendencia es permanente, y lo que es más, alcanzará un punto crítico en un futuro no muy distante en el que Flash se convertirá en algo como Internet Explorer.
David Worthington entrevista a Brandon Watson, “director de gestión de productos en la plataforma de desarrollo de Microsoft”:
Watson aseguró que muchos programadores de aplicaciones para el iPhone OS–que el iPad utiliza–no ganan dinero. Desarrollar apliaciones para el iPhone y el iPad es caro, afirmó, porque iPhone OS emplea el lenguaje Objective-C en lugar de la plataforma .NET de Microsoft, que está mucho más extendida. Y el control de Apple sobre la plataforma ha hecho que se distancien de ella algunas personas que crean software para sus productos, aseguró.
Sí, desde luego hay muchos programadores de iPhone que envidian los sacos de dinero que ganan los programadores de Zune y Windows Mobile.
El New Yorker ha puesto a disposición del público todos los relatos del autor que estaban en sus archivos. Fantástico.
Siempre he tenido la esperanza de que Salinger no hubiera dejado de escribir, que solamente hubiera dejado de publicar. Y de que exista una caja de seguridad con algunos manuscritos y instrucciones para su publicación póstuma. Una caja de seguridad secreta y solitaria con una — dos, me atrevería a desear — de las mejores novelas jamás escritas. No quiero perder la esperanza.
Marco Arment no lo acaba de pillar. No obstante, se acerca mucho. Escribe lo siguiente:
La mayoría de nosotros tuvimos ideas absurdas. John Gruber quería que Apple reinventara la informática móvil. Yo quería que Apple reinventara los interfaces portátiles y la facilidad de uso para los profanos. Creo que muchas otras personas querían que Apple reinventara las leyes de la física.
En realidad no ocurrió ninguna de estas cosas. El iPad es en realidad un iPod Touch gigante, que a su vez es básicamente un iPhone sin llamadas.
Yo diría que lo que ha ocurrido es exactamente una redefinición de la informática móvil. Es sorprendentemente y deliciosamente “iPhonesco” en muchos sentidos. Pero si lo utilizas durante unos minutos, se nota perfectamente que el iPad no es un iPhone inflado, sino más bien que el iPhone es una versión reducida del y limitada del iPad. El iPad es a lo que se han dirigido todo este tiempo.
Las aplicaciones de iWork son increíbles. Totalmente utilizables. Un interfaz completamente nuevo para las aplicaciones ofimáticas. Quizá la mejor comparación sea la aplicación Calendario. No se parece en nada a la versión para el iPhone.
En términos de, digamos, estilo y filosofía del interfaz, sí que está en la misma onda que el iPhone. Pero en términos de posibilidades y ambición, va mucho más allá.
Michael Pusateri ha acertado.
Conque en la demostración que hizo Jobs navegando por la web del New York Times se podía ver el icono de “Flash no cargado” en varios sitios… Quien crea que Apple no esperaba que eso ocurriera está mal de la cabeza. A Apple no le da ningún apuro que el iPhone OS no tenga soporte para Flash.
Stephen Fry:
Ya sabéis que todos los que han estado en concursos como Quién Quiere Ser Millonario dicen: “No es lo mismo cuando estás ahí de verdad. No tiene nada que ver con estar tranquilo en casa viéndolo”. Seguro que lo habéis oído muchas veces. Pues bien, cualquiera que haya manejado un iPad os dirá lo mismo. En cuanto lo pruebas con tus propias manos sabes que es algo especial. Es otro tipo de experiencia. La velocidad, la rapidez de respuesta, la gracilidad que tiene, la calidad y el detalle de la pantalla, la sensación de sujetarlo, lo apropiados que son las acciones y los gestos que se utilizan para manejarlo, sin que nadie tenga que enseñarte, de forma instintiva; no es sólo un iPhone venido a más ni un portátil mutitáctil venido a menos – es un tipo de dispositivo completamente nuevo.
Mientras lo leía me di cuenta de que iba asintiendo con la cabeza a todo lo que ha escrito Stephen.
Yo en vuestro lugar me echaría en el sofá con algo de beber y me pondría a verlo.
Es el rollo Jungiano, señor mío.
Resumen de 15 minutos de mis primeras impresiones. (Me cuesta acordarme de decir “iPad” cuando hablo de él — sigo teniendo el impulso de llamarlo “el tablet”).
Actualización: de momento está tumbado por los accesos desde Daring Fireball, me temo. Pero el enlace directo al archivo MP3 sigue estando disponible.