El equipo del Kindle en Amazon:
Hemos expresado nuestro fuerte desacuerdo y la seriedad de éste dejando de vender temporalmente todos los títulos publicados por Macmillan. Queremos que sepáis que en última instancia, no obstante, tendremos que ceder y aceptar los términos de Macmillan porque tienen el monopolio sobre sus propios títulos, y queremos ponerlos a disposición del público, aún a precios que en nuestra opinión son innecesariamente elevados para un e-book. Los clientes de Amazon decidirán en ese momento por ellos mismos si creen que es razonable pagar 14,99 dólares por un libro que está entre los más vendidos, pero en formato e-book.
¿Es cosa mía, o da la impresión de que un dispositivo de Apple que no se venderá hasta dentro de 53 días ya ha puesto boca abajo el negocio del Kindle de Amazon? ¿Qué sentido tiene acusar a un editor de poseer un “monopolio” sobre sus propios títulos?
Había dos tipos de periodistas en la sala que tenía los iPads de demostración para la prensa. Los que terminaron lo antes posible para publicar en seguida su información sobre lo presentado, y los que nos quedamos en la sala disfrutando un buen rato mientras explorábamos las posibilidades de los iPads de prueba hasta que el correctísimo personal de Apple nos sugería educadamente que debíamos marcharnos. Andy y yo (y Dan Moren, Glenn Fleishman y Jeff Carlson) estábamos en el segundo grupo.
Steven Frank lo ha entendido.
Jim Stogdill:
El automóvil experimentó una evolución similar. De un objeto totalmente manipulable a algo con el capó prácticamente sellado. Cuando el automóvil era algo nuevo, HABÍA que ser un mecánico para tener uno. Más adelante, ser un mercánico te daba la opción de retocarlo y adaptarlo a tus necesidades concretas. De hecho, así es como la mayoría de la gente aprendió mecánica, más o menos hasta el año 1.985. Los grandes cambios llegaron con el catalizador y el encendido electrónico (y unas nuevas condiciones de la garantía en consecuencia). Ahora el automóvil ha llegado al punto de que ni siquiera tienes por qué saber si tiene un motor eléctrico o de explosión para poder utilizarlo, pero modificarlo requiere habilidades muy especializadas.
Ahí tenéis una metáfora con coches mucho mejor que la mía del cambio automático.
Hay que tomárselo con muchas reservas, porque no proviene de una fuente directa y viene ilustrado con una extraña foto amenazante de Jobs, pero Wired tiene información sobre una reunión en pleno de la empresa tras la presentación del iPad:
Sobre Google: No hemos entrado en el negocio de las búsquedas, declara Jobs. Ellos son quienes han entrado en el negocio de los teléfonos. No tengáis duda de que quieren acabar con el iPhone. No se lo vamos a permitir, explicó. Alguien le pregunta algo sobre otro tema distinto, pero no hay forma de que Jobs deje su discurso enojado. Quiero volver antes a la otra pregunta y decir algo más, prosigue. Todo eso rollo que tienen sobre no hacer el mal: “Es una gilipollez”. El público estalla.
Sobre Adobe: Son vagos, afirma Jobs. Tiene un enorme potencial para hacer cosas interesantes pero se niegan a hacerlas. No hacen nada con los planteamientos que Apple adopta, como Carbon. Apple no soporta Flash porque está lleno de fallos, asegura. Cada vez que un Mac tiene un fallo la mayoría de las veces es por Flash. Nadie usará Flash, asegura. El mundo está yendo hacia el HTML5.
Me parece correcto. Si alguien que estuvo presente quiere desmentir el resumen de Wired, soy todo oídos.
Actualización: Arnold Kim tiene unos cuantos fragmentos más. Y un pajarito lector de DF me ha escrito un e-mail para decirme que, aunque en esencia el reportaje es correcto, es evidente que la transcripción de Wired ha sido parafraseada: “En realidad dijo ‘hay equipos dentro de Google que quieren acabar con nosotros’. Nunca lo dijo de un modo que implicara que todo Google deseaba lo mismo. Principalmente se trata del equipo de Android”.
Charlie Stross habla sobre la disputa entre Amazon y la editorial Macmillan. Tras leer esto, retiro lo que dije sobre que lo que dije sobre que a Amazon podría bastarle con que su aplicación Kindle para el iPad sea popular.
Mike Davidson escribe sobre Jason Calacanis.
Robert Scoble ha escrito una buena analogía:
Retrocedamos unos años, hasta el momento en que Firefox apareció en escena. ¿Lo recordáis? Recuerdo que había muchísimos sitios web que no funcionaban. Cosas como bancos, sitios de venta online y demás. ¿Por qué no? Porque esos sitios fueron programados concretamente para funcionar en el entonces dominante Internet Explorer.
Alguna gente creía que Firefox fracasaría por todos aquellos enlaces rotos. Igual que Adobe intenta hacernos creer que el iPad de Apple va a fracasar por sus propios enlaces rotos.
Pero, unos años después, ¿conocéis hoy en día algún sitio web que no funcione en Firefox? Yo no.
¿Qué ocurrió? Firefox OBLIGÓ a los desarrolladores a subirse al carro de los estándares web.
Lo mismo está ocurriendo actualmente, según mis conversaciones con desarrolladores: ya no incluyen a Flash en sus planes futuros para la web.
En cuanto a las cajitas azules que indican contenido Flash en MobileSafari, pensemos lo siguiente: ¿quién puede hacer que desaparezcan?
La reacción inicial de Adobe ante el iPad parece más relacionada con la opción 3 — hacer hincapié públicamente en que los dispositivos con iPhone OS no pueden mostrar los (sin duda numerosos) contenidos Flash que actualmente hay en la web. Buena suerte con eso.
Por supuesto, Adobe teme que ocurra la opción número 4. Y tienen buenas razones para temerlo, ya que se podría decir que estamos siendo testigos precisamente de esto. El promotor de Flash Lee Brimelow hizo su pequeña demostración en la que enseñaba el aspecto que tendrían unas cuantas webs que usan Flash con el iPad, que no tiene Flash, sin molestarse realmente en comprobar cómo se muestran en MobileSafari. Resulta que muchas de ellas, incluido el sitio web porno, ya poseen versiones optimizadas para el iPhone que no muestra ninguna caja azul, y vídeos que se reproducen perfectamente bien en formato H.264. Los visitantes a estos sitios web que usan un iPhone no se dan cuenta de que falte algo porque, bueno, la verdad es que no se están perdiendo nada. En cuanto a algunas de las otras webs citadas por Brimelow, como Disney y Spongebob Squarepants (Bob Esponja), existen aplicaciones especiales para el iPhone.
Kendall Helmstetter Gelner elaboró esta versión de la demostración de Brimelow usando capturas auténticas de MobileSafari, el App Store y las aplicaciones nativas para el iPhone. Las únicas webs con cajas azules: FarmVille y Hulu.
La explicación es sencilla. Los creadores de sitios web suelen ser pragmáticos. Los que usan Flash no lo hacen por estar a favor de Flash, sino porque Flash es fácil y omnipresente. Pocas tecnologías tienen una penetración de marcado del 100 por cien; Flash se acercó sorprendentemente al total. Hace algunos años se podía decir que, efectivamente, Flash estaba en todas partes. Era totalmente sensato que sitios como YouTube y Hulu eligieran Flash.
Flash ya no es omnipresente. Existe una gran diferencia entre “en todas partes” y “casi en todas partes”. Las propias estadísticas de Adobe sobre la penetración de mercado de Flash aseguran que es del 99 por ciento a efectos del mes pasado. Esto es así porque, según su método de recogida de datos, sólo están contando los “PCs” — ignorando así a toda la gama de dispositivos que han provocado todo este debate. Adobe asegura que Flash está instalado en el 99 por ciento de todos los navegadores que soportan Flash, no en el 99 por ciento de TODOS los navegadores.
Hubo un tiempo en que se podía decir que Flash, dejando de lado sus méritos, permitía llevar los contenidos a todo el público que te interesaba. Eso ya no es cierto, y la penetración de Flash disminuye con cada dispositivo con iPhone OS que vende Apple.
¿Qué va a hacer Hulu? ¿Esperar sentados? ¿Quejarse de las cajas azules? ¿O más bien ir a lo práctico y escribir software que permita suministrar vídeo s al iPhone OS? La respuesta es evidente. A Hulu no le preocupa qué es bueno para Adobe. Les preocupa qué es bueno para Hulu. Hulu no es un sitio web Flash, es un sitio web de vídeos. Los desarrolladores van donde están los usuarios.
Gina Trapani:
Debido a que los lectores representan un grupo diverso de usuarios de Mac y Windows — si bien con más conocimientos técnicos que el típico usuario de Internet — analicé los datos de Lifehacker, que actualmente recibe unos 39 millones de visitantes al mes. Como se puede ver en el gráfico mostrado arriba, el número de visitantes de Lifehacker sin Flash instalado casi se triplicó desde el 2,32% en 2006 hasta el 6,07% en 2009.
Gina cita este tweet que escribí hoy en el que mencionaba que durante Enero de 2010, el 32 por ciento de los visitantes a la web de DF no tienen Flash habilitado. Algo más del 7 por ciento de los visitantes a la web usaban MobileSafari. Sospecho que la mayoría del resto tienen Flash instalado, pero no habilitado gracias a utilidades como ClickToFlash para Safari y Flashblock para Firefox.
Una buena observación de MG Siegler: el iPad y los futuros netbooks de Google con Chrome OS quieren llenar el mismo hueco — el que hay entre los smartphones y los PCs.
Una importante diferencia: evidentemente, el iPhone y el iPad de Apple están en el mismo nivel en cuanto a tecnología y concepto, mientras que Android y Chrome OS no lo están. La popularidad del iPad (que a día de hoy evidentemente se mide en términos de interés más que de ventas) viene alimentada por el éxito del iPhone y el App Store. Supongamos que Android tiene un año espléndido — que el Droid y el Nexus One y cualesquiers otros terminales que aparezcan en los próximos meses se venden como rosquillas. ¿De qué forma va eso a ayudar a vender netbooks con Chrome OS, que ni conceptualmente ni técnicamente son compatibles con Android?
Eso no quiere decir que Android y Chrome OS no vayan a tener éxito. Pero son la muestra de que Google parece una empresa montada con retales.